Leyendas argentinas
 

La Difunta Correa

Deolinda Correa estaba casada con un sobrino del Gobernador Bustos, caudillo cordobés. Durante la ocupación de San Juan, de parte del ejercito unitario del General Lamadrid, en 1841. El marido de Deslinda cae prisionero, ella desesperada decide seguir a las tropas que llevaban a su marido a través de los áridos caminos entre San Juan a La Rioja, sola, a pie y cargando a su hijo de pocos meses en sus brazos.

   Durante el trayecto consumió sus provisiones de comida y agua, trató de paliar su sed mordiendo la carne jugosa de las hojas de tuna, pero no fue suficiente, la encontraron muerta pero salvó a su pequeño hijo dándole de beber su leche materna.

   Hoy se honra la figura de Deolinda Correa en una capilla levantada por sus creyentes, ubicada en Vallecito, lugar donde se encontró su cuerpo.