Antonio “La Cruz” Gil
Antonio
o Antonito “La Cruz” Gil este culto popular correntino se
originó en el Departamento de Mercedes, Corrientes, aunque en
la actualidad se le rinde devoción en todo el país, es
por eso que es común ver en todas las rutas argentinas cruces
y banderas rojas, sello distintivo de esta creencia. Es conveniente
parar a saludar al Gauchito en cada uno de estos altares
El apelativo "La Cruz Gil" corresponde a la costumbre de plantar
este símbolo religioso en el lugar donde moría una persona.
De Antonio Mamerto Gil algunos dicen que era cuatrero,
otros que era un desertor, lo cierto es que fue una víctima mas
de las sangrientas luchas entre liberales y autonomistas que en el S
XIX se sucedieron en la provincia. Las versiones también dicen
que en sus constantes fugas nunca dejó de ayudar al pobre aunque
tuviera que robar a ,los que tenían más.
Su fecha de veneración es el 8 de Enero, sus creyentes llegan
en masas desde todo el país e incluso países limítrofes.
Cuando el ejercito “Celeste” (Liberal)
lo alcanza, fue enviado a la ciudad de Goya para su enjuiciamiento pero
era común que la guardia matara al detenido, bajo la excusa de
una supuesta fuga, para liberarse del recorrido afirmando después
que el detenido había intentado huir, esto fue lo que ocurrió,
los soldados lo colgaron de un árbol cabeza abajo amarrado de
los pies.
Antonio
Gil le dijo a sus captores que no lo mataran, que la orden con su perdón
estaba en camino, al negarse los soldados, se dirigió al sargento
diciéndole que al volver a la ciudad de Mercedes, junto a la
orden de su perdón le informarían que su hijo estaría
agonizando. Pero también le dijo a su asesino que lo invocara
para que intercediera ante Dios por la vida de su hijo: “porque
suelen decir que la sangre del inocente suele servir para hacer el milagro".
Al momento de su muerte, Antonito no había cumplido los 30 años
de edad.
Cuando el sargento regresó a le anunciaron
que su único hijo estaba muy enfermo, recordó entonces
las palabras del Gauchito y, arrepentido, le construyó una cruz
en madera de Ñandubay, las versiones dicen que llevó la
cruz caminando hasta el lugar del asesinato, enterró el cuerpo
y pidió al Gauchito por la salud de su hijo, que sanó
milagrosamente.
Años mas tarde, el dueño de la estancia
donde se encontraba la tumba, intentó trasladar los restos al
cementerio de Mercedes, preocupado por la permanente visita de los devotos
de Gil en sus terrenos. Según dicen, desde ese momento empezaron
a ocurrir desgracias en el campo. Por lo que el estanciero cambió
de idea y mantuvo la tumba en ese lugar donde se la puede visitar hoy.
